Escrito por Daniela Altamiranda - 25 de Mayo 2020
Saul vivía con su madre en una pequeña casa, él era un niño muy feliz, le encantaba correr
y jugar con todos sus amigos, Saul estudiaba en un colegio muy grande y lindo, tenía
amigos increíbles, ellos eran Raúl, Tomas y Sofia. Juntos se divertían todo el tiempo,
jugaban a ser exploradores y encontraban cosas muy valiosas.
La felicidad de estos niños era más grande que su enorme colegio, pero un día Saul llegó a
su casa y se encontró con la mala noticia de que a su madre la habían despedido del trabajo,
parecía que la tristeza quería adueñarse de su linda niñez. Nunca conoció a su padre, pero
en esos momentos él deseaba tenerlo cerca, Saul ya no tenía quien pagara la mensualidad
del colegio y esto lo tenía muy triste, el solo pensar que tenía que despedirse de sus amigos
lo ponía muy mal.
Su madre estaba muy preocupada, ella entendía la importancia que tenía el colegio para su
hijo, pero encontrar trabajo era cada vez más difícil, un mes después su madre tuvo que
tomar una triste decisión, al no encontrar trabajo tenía que irse a la casa en la granja de su
abuela, era un sitio muy alejado de la ciudad, Saul estaba confundido, no quería dejar su
colegio y en especial a sus amigos, pero él tenía que aceptar la realidad e irse con su madre.
Llegaron a esa nueva casa, al principio todo fue muy difícil para Saul, pues él extrañaba
mucho a sus amigos, aunque en este lugar tenía una oportunidad totalmente diferente, iba a
estar conectado con la naturaleza, porque en ese lugar habían muchos árboles y animales.
Saul decidido ver en ese momento de dificultad una oportunidad para aprender, él
comenzó a asistir a un nuevo colegio e hizo nuevos amigos, pero nunca olvido a Raúl, ni a
Tomas, ni a Sofia. En las vacaciones ellos iban a visitarlo y disfrutaban de cada momento
dejando volar su imaginación en compañía de los juegos.