Quyca Fa: Entre voces


El flagelo de la discriminación a la mujer en la sociedad colombiana.

EL REPUGNANTE MACHISMO Y ACOSO HACIA LAS MUJERES LAS CONVIERTE EN UN OBJETO SEXUAL PARA LA VENTA

Escrito por Sandra Serrano - Publicado el 16 de Junio 2020

La mujer colombiana se ha visto afectada a través de los años por una sociedad extremadamente machista y conservadora. Durante las diferentes etapas de la vida las mujeres son sometidas a todo tipo de violencias. Hacia mediados del siglo XX empezaron a surgir movimientos feministas que le han permitido a las mujeres ir logrando conquistas sociales como la igualdad; estas reivindicaciones se han conquistado a través de muchos años de luchas, protestas, sacrificios, persecuciones, vejaciones y hasta muertes.

Sin embargo, las condiciones de la mujer colombiana están lejos de alcanzar la igualdad, frente a un machismo que pretende conservar las condiciones arraigadas de dominio sobre el género femenino. La vida moderna le ha permitido a la mujer ser tratada con igualdad para acceder a la educación y profesionalizarse; hoy se observa que la mujer ha alcanzado posiciones que hace cincuenta años eran imposibles para ellas. Las reivindicaciones que ha logrado el género femenino no han sido las mismas y tampoco iguales en los diferentes estratos sociales, menos aún si hablamos de sectores urbanos y rurales.

Mientras que en las llamadas altas clases sociales algunas mujeres han alcanzado independencia económica, facilidades educativas e igualdad en el trato; en las áreas rurales y marginadas de la sociedad estas reivindicaciones en su mayoría no se han logrado y si algunas lo han alcanzado no ha sido con la misma magnitud.

Aunque algunas mujeres han logrado reconocimiento político y han accedido a la dirección de organismos del estado, el promedio de vinculación a estos cargos siempre favorece a los hombres. En la sociedad colombiana las mujeres han alcanzado reconocimientos de importancia en distintos sectores, como en la salud, en la educación y en los servicios sociales, pero pese a estos avances, es evidente que en la retribución salarial recibida por las labores realizadas, sigue siendo el género masculino el que recibe los mayores reconocimientos.

En la clase media y baja la situación no muestra mayor diferencia, ya que la mujer colombiana ha luchado por superarse académicamente y también por incursionar en la vida laboral, pero socialmente se sigue presentando la normalización de los diferentes tipos de discriminación; pues aún hoy son juzgadas por atreverse a ejercer sus libertades de aprendizaje y de desarrollo de la vida social, lo que las afecta tanto física como psicológicamente.

Uno de los casos denigrantes más recientes que ha vivido la mujer colombiana, sucedió el pasado 24 de marzo del presente año, en el que el comentarista radial Fabio Zuleta realizó una entrevista por una emisora de Valledupar, a un palabrero Wayuu donde hace comentarios sobre la venta y compra de una mujer o como dice el propio Fabio Zuleta “las chinitas”. En esta entrevista se da a conocer cómo clasifican a las mujeres Wayuu, por edad, virginidad, clase social y otros aberrantes tópicos.

Este caso es el reflejo de lo que pasa en nuestra sociedad a lo largo de todo el territorio nacional, muchas veces estos episodios de abuso no tienen trascendencia y pasan desapercibidos, en el peor de los casos son aprobados por algunos sectores retardatarios y reproducidos en distintos escenarios. Cuando se logra poner en evidencia alguno de estos casos es tortuoso el proceso al que se ve enfrentada la mujer para lograr justicia, respeto y la reivindicación a sus derechos.